Primero hemos repasado con ceras una hoja debajo de un folio para pintar el relieve, y después las hemos recortado.
Y a mi hijo se le ha ocurrido: ¿Por qué no hacemos árboles con las hojas de verdad y las que hemos pintado?.
Hemos dibujado un tronco, pero nos parecía demasiado alto, luego otro, pero nos parecía demasiado grueso, vamos, no encontrábamos la forma ideal y nos ha venido en mente la idea de usar la huella de nuestras manos para hacer nuestro propio árbol.
Paolo ha elegido pegar las hojas dibujadas con la cera y pegarlas.
Yo he cogido el perfil de mi mano que me ha repasado Paolo y he pegado por detrás con cinta aislante (no teníamos celo, y hay que improvisar) las hojas recogidas.






.jpg)



0 comentarios:
Publicar un comentario